No estoy contigo
Esta es una canción del salsero vallecaucano Yuri Buenaventura que habla del drama que sufren cientos de familias colombianas que conviven con el secuestro. La canción está dedicada a Ingrid Betancourt, candidata presidencial secuestrada por las FARC (fuerzas armadas revolucionarias de Colombia) hace más de cinco años. A estas alturas del paseo no entiendo cuál es la revolución de esta guerrilla, ni cuáles son sus planteamientos políticos o algo similar, no planean siquiera un golpe de estado, no hacen oposición al gobierno, no saben contra qué es su revolución o por lo menos yo no sé. Hace unos años cuando Mokus era candidato presidencial decía que acabar con esta guerrilla tomaría por los menos ciencuenta años, es decir, igual tiempo que tiene de creada. El problema es grande, y no es tan simple, la guerra es un negocio muy lucrativo. El gobierno invierte dinero en combatir a la guerrilla, dinero con el que compra armas a otros países que las fabrican, la guerrilla a su vez, necesita enfrentarse al ejército y también compra armas, pero necesita dinero y a diferencia del ejército no se financia con los impuestos que los ciudadanos pagamos, entonces busca nuevas formas para sostener la guerra y qué mejor negocio que comercializar internamente las drogas que trafican grandes organizaciones y que llegan a países donde se pagan muy bien. La cadena productiva de la coca empieza por el campesino que siembra la semilla de la coca, luego pasa al señor que la cultiva y que le paga a cientos de personas para que recojan la hoja. Esta hoja pasa entonces a un señor que la procesa y la convierte en pasta. Después éste producto pasa por unas y otras manos que la transportan hasta que le llega al señor que paga a muchas otras personas para que la saquen del país. Un kilo de hoja de coca puede costar lo mismo que un kilo de tomate, pero a diferencia del tomate, para vender la coca un campesino no debe desplazarse hasta un mercado ubicado, a veces, a horas de camino, por lo que desde este punto empieza a ser un buen negocio. Ahora, para transpor la coca y los ingredientes para su procesamiento desde y hacia una región muy alejada de las zonas urbanas es necesario tener carreteras. Es así como a pueblos que hace unos años se llegaba solo a lomo de caballo hoy cuentan con carreteras que permiten un comercio más eficaz. Eficaz además porque ahora sus pobladores viven de cualquier parte del proceso de elaboración de la coca y tienen dinero suficiente para comprar a cualquier precio lo que antes era solo una ilusión, no importa que una gaseosa cueste el triple de lo que en realidad vale. Todo el negocio en conjunto es controlado por grupos guerrilleros (FARC) y además por grupos que hace oposición a la guerrilla, los paramilitares. Entonces todos aquí reciben dinero de una u otra forma, el campesino, el recolector, el que la procesa, el transportador, el traficante y sus ayudantes, la guerrilla, el paramilitar, el que vende armas, el distribuidor y el policía que lo persigue en otro país, el político que recibe comisiones por el negocio. Pero el negocio no es fácil y tiene su costo. Costo que no es monetario. Campesinos que perdieron su tranquilidad, jóvenes que reemplazaron la educación y el trabajo del campo por un jornal fruto de su trabajo en cualquier etapa del proceso, instituciones democráticas controladas por todos menos por el gobierno, muertos y más muertos y secuestrados. Hace un par de días un policía secuestrado hace casi nueve años se logró escapar de un campamento donde lo mantenía la guerrilla como rehén. Nueve años perdidos, nueve años de sufrimiento para su familia, nueve años en la selva, enfermo, humillado y en constante peligro de muerte. Y mientras tanto aquí parece que no pasa nada, en unos días nadie hablará del policía, en Bogotá todo seguirá igual, la gente seguirá preocupada en recolectar firmas para sacar a una presentadora de un canal de televisión, se conocerán más involucrados con las organizaciones paramilitares, el paramilitar que los delata y su abogado estarán en otros países confesando y buscando negociar su libertad en el exterior, la guerrilla seguirá fingiendo su revolución y los secuestrados seguirán día a día planeando su fuga mientras sus familias días tras día sufren su ausencia y el resto hacemos como si aquí no pasara nada.





Definitivamente es una cancion muy hermosa y dice la realidad que vive un secuestrado y su familia, yo soy un gran admirador de yuri, me gusta mucho su sensibilidad y el amor por el valle del cauca, por colombia, me identifico mucho con él somo iguales de llorones.
Gracias yuri por esas canciones con hermosas que nos das, sobre todo esta. un abrazo de este paisano valluno.